Con la comida sí se juega

Noticias de Gipuzkoa

07/01/07

A todos les gusta el arroz y mucho menos la verdura, pero saben ya que hay alimentos que deben consumir con mayor frecuencia que otros. Maialen, Ander, Leire, Ane, Ixone, Nagore, Daina, Janire y María han aprovechado las vacaciones de Navidad para aprender a jugar con la comida. El centro D'Elikatuz de Ordizia les ha enseñado las pautas adecuadas para alimentarse correctamente.

Dos jornadas y cierta paciencia han sido suficientes para inculcar a los pequeños algunas nociones básicas sobre nutrición. "Es la primera vez que el centro de interpretación de la gastronomía ha organizado actividades para los niños al margen de las unidades preparadas para los centros escolares, siempre abiertas", apunta el coordinador de nutrición, Xabier Irastortza.

"El programa está dirigido a todos los niños del entorno y se puede repetir. Aunque es una incógnita saber cuántos se acercarán, nosotros seguiremos organizándolo en determinados momentos a lo largo del año", añade el responsable.

self-service

Elegir un menú saludable

El palacio Barrenetxe, edificio que acoge el centro, es para los niños, por sí mismo y tal y como se ha concebido para prestar los servicios que ofrece, una especie de juguete. "Aprovechamos que los niños están aquí para que conozcan el centro en su totalidad. Incluimos las secciones sobre Goierri y la historia de Ordizia y el mercado. Es curioso ver que algunos de los pequeños disponen de más datos sobre su entorno que muchos adultos. Pero les gusta sobre todo la planta sobre gastronomía", apunta el coordinador de D'Elikatuz.

En ella los visitantes encuentran a escala natural réplicas de alimentos, pueden jugar a elegir un menú saludable en el self-service, oler distintos tipos de aromas y ver cualquiera de los nueve vídeos cedidos al centro por Manos Unidas. "Hoy veremos en dibujos animados un breve documento sobre la necesidad del agua y lo que implica su propiedad", apunta Irastortza.

Para el pequeño Ander, el mayor misterio del centro se encuentra en una pequeña habitación. Es el rincón del cocinero y en ese momento está a oscuras. "Quiero ver a Argiñano", pide Ander, pero esta vez no es posible. "Está dormido y hoy no le podemos despertar. Tiene que descansar para hacer por la tarde el programa de la tele. Si no, estará cansado y no podrá", le responden.

Después de hora y media concluyen las actividades. Sin ser conscientes de ello, lo niños han asimilado nuevos conocimientos. Las madres valoran positivamente la iniciativa. "Aunque mi hijo come de todo, lo pasa muy bien aquí y quería venir. Yo creo que hoy en día es muy necesaria la educación sobre nutrición. Hay un enorme bombardeo publicitario sobre alimentos que no son saludables y es una manera de contrarrestar el efecto", afirma Erkuden Romero.



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